Hoy, viernes
23 de marzo, El País nos brinda un número que se inclina visiblemente
a favor del igualitarismo de los derechos de género. No por lo cuantiosas de
sus artículos sobre mujeres (que, como ya se ha mencionado en publicaciones
anteriores, nunca suelen ser abundantes) sino por la fuerza del carácter
reivindicativo de las pocas piezas que hoy aparecen. Tres en concreto
nos deberían llamar la atención: un artículo de opinión de María Pazos
titulado La
hora de la igualdad de derechos; un extenso artículo sobre la
relación de las mujeres islámicas con el deporte, Jugar
al fútbol con velopara no incitar al “pecado”; y, finalmente, una
noticia: El Gobierno de Mas se propone “abolir” la prostitución.
La reflexión de María Pazos nos debería
interesar. Echa luz sobre los pliegues en que quedan las mujeres dentro del
claroscuro panorama que parece preludiar la reforma laboral. Ha
habido hartas críticas a la reforma del Gobierno del PP, las avanzadillas más
importantes viniendo de parte de la oposición socialista y, especialmente, de
los sindicatos. Ataques al recorte de derechos, al abaratamiento del despido, a
una reforma que parece, grosso modo, promover la esclavitud. Pero poca
gente se ha parado a considerar cómo afectará esto a las mujeres, teniendo
en cuenta que su situación laboral daba de desear incluso antes de la reforma
laboral. María Pazos habla de la creciente dificultad de conciliar el trabajo
con el tener hijos y posteriormente cuidarlos, cosa que no sólo resulta un
problema para la mujer, sino también para el hombre, pues si ambos trabajan
horas excesivas, los hijos tendrán más por padres a las niñeras que a los
propios padres.
La presencia de este artículo (que,
siendo de opinión, uno puede estar de acuerdo o en contra de lo que
argumenta) beneficia al conjunto del periódico. Ya hemos hablado de
cómo los diarios, por seguir la agenda política, inevitablemente van a acabar
hablando de barbas y corbatas, pues estas ocupan la mayoría de los cargos
políticos de importancia. Pero no por ello el periódico tiene que dejarse
ahogar por las tierras pantanosas de un panorama político eminentemente
masculino. Puede compensar esta falta de rostros femeninos en su diario
incluyendo artículos que se posicionen a favor de la igualdad de derechos de
los géneros, noticias que denuncien los abusos de género (como la de la
intención de prohibir la prostitución de Mas) o que echen luz sobre los
problemas todavía existentes en algunos lugares del mundo como el reportaje
sobre la mujer islámica y el deporte, en que aprendemos que los cleros de
varios países con un fuerte conservadurismo islámico prohibieron las clases de
gimnasia para niñas, tildan el deporte femenino de “pasos del diablo” o decir
que la virginidad peligra sobre un campo de fútbol o baloncesto.













