Análisis de cómo tratan los medios españoles la figura de la mujer, basándonos en artículos de El Mundo, El País y La Vanguardia y en los preceptos de igualdad y justicia defendidos por la FAPE y el Código de Ética Periodística de la UNESCO. No se han analizado los libros de estilo pues no se trata de un estudio sobre la coherencia interna de cada medio sino del panorama periodístico del país.

divendres, 23 de març del 2012

Artículos reivindicativos





Hoy, viernes 23 de marzo, El País nos brinda un número que se inclina visiblemente a favor del igualitarismo de los derechos de género. No por lo cuantiosas de sus artículos sobre mujeres (que, como ya se ha mencionado en publicaciones anteriores, nunca suelen ser abundantes) sino por la fuerza del carácter reivindicativo de las pocas piezas que hoy aparecen. Tres en concreto nos deberían llamar la atención: un artículo de opinión de María Pazos titulado La hora de la igualdad de derechos; un extenso artículo sobre la relación de las mujeres islámicas con el deporte, Jugar al fútbol con velopara no incitar al “pecado”; y, finalmente, una noticia: El Gobierno de Mas se propone “abolir” la prostitución.  


La reflexión de María Pazos nos debería interesar. Echa luz sobre los pliegues en que quedan las mujeres dentro del claroscuro panorama que parece preludiar la reforma laboral. Ha habido hartas críticas a la reforma del Gobierno del PP, las avanzadillas más importantes viniendo de parte de la oposición socialista y, especialmente, de los sindicatos. Ataques al recorte de derechos, al abaratamiento del despido, a una reforma que parece, grosso modo, promover la esclavitud. Pero poca gente se ha parado a considerar cómo afectará esto a las mujeres, teniendo en cuenta que su situación laboral daba de desear incluso antes de la reforma laboral. María Pazos habla de la creciente dificultad de conciliar el trabajo con el tener hijos y posteriormente cuidarlos, cosa que no sólo resulta un problema para la mujer, sino también para el hombre, pues si ambos trabajan horas excesivas, los hijos tendrán más por padres a las niñeras que a los propios padres.


La presencia de este artículo (que, siendo de opinión, uno puede estar de acuerdo o en contra de lo que argumenta) beneficia al conjunto del periódico. Ya hemos hablado de cómo los diarios, por seguir la agenda política, inevitablemente van a acabar hablando de barbas y corbatas, pues estas ocupan la mayoría de los cargos políticos de importancia. Pero no por ello el periódico tiene que dejarse ahogar por las tierras pantanosas de un panorama político eminentemente masculino. Puede compensar esta falta de rostros femeninos en su diario incluyendo artículos que se posicionen a favor de la igualdad de derechos de los géneros, noticias que denuncien los abusos de género (como la de la intención de prohibir la prostitución de Mas) o que echen luz sobre los problemas todavía existentes en algunos lugares del mundo como el reportaje sobre la mujer islámica y el deporte, en que aprendemos que los cleros de varios países con un fuerte conservadurismo islámico prohibieron las clases de gimnasia para niñas, tildan el deporte femenino de “pasos del diablo” o decir que la virginidad peligra sobre un campo de fútbol o baloncesto.  

dijous, 22 de març del 2012

XXX: Anuncios Breves

Página de Anuncios Breves (Clasificados) de El Mundo

Una tradicional sección fija de los diarios es la de anuncios clasificados. El Mundo titula estas páginas, normalmente dos, como Anuncios Breves. Podríamos considerar que estas dos páginas son un cajón de sastre donde podemos encontrar servicios variopintos como detectives que espían a nuestra pareja, tarotistas y adivinos que nos predicen el futuro, un piso de segunda mano que es una ganga... y un largo etcétera. Ciertamente estos y otros anuncios curiosos son los que aparecen en la primera página y pueden llegar a ser algo útiles pero si pasamos a la siguiente página la temperatura sube de tono. Estos anuncios pasan a ser contactos: números de teléfono y direcciones de mujeres de todo tipo que ofrecen cualquier servicio o actividad sexual -pagando o gratuita, como ocio.

¿Podríamos considerarlo como prostitución encubierta? ¿Discriminación de la mujer? Desde luego, por decir un porcentaje a simple vista leyendo esta sección de anuncios, el 99% de los anuncios eróticos son de mujeres y no de hombres. Y no podemos olvidar los ingeniosos y llamativos eslóganes que acompañan las fotografías de mujeres de buen ver con lencería más que sugerente.

El Mundo es un diario serio y riguroso y lo demuestra en el trato que da a su información, dejando de banda su ideología o línea editorial. Con el contenido que publica en sus páginas se ha ganado una reputación, un público, una fama... ¿No debería ser igual de riguroso y comprometido con los anuncios que publica en sus páginas? A todo ello entran en juego varios factores. La edición impresa necesita cubrir gastos y la publicidad es la principal fuente de ingresos, así que dos páginas de anuncios breves dan para mucho, especialmente si los de carácter sexual son los más leídos y demandados o si los anunciantes de dicho contenido pagan muy bien.

Así pues, el interés económico entra en conflicto con el compromiso por la igualdad, ya que con estos anuncios se daña la dignidad de la mujer y se plantea como un objeto sexual. El principio VI del Código de Ética Periodística de la UNESCO señala que el periodista -en este caso un medio de comunicación, El Mundo o cualquier otro que incluya estos anuncios- debe mostrar respeto por la dignidad humana. A su vez, el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) indica en su principio VII que se debe evitar referirse de modo despectivo a la raza, color, religión, origen social o sexo. En este caso, el diario El Mundo alegaría que simplemente publica un anuncio por el que cobra una tarifa correspondiente al tamaño del breve, pero volvemos a lo de antes, ¿no está en las manos del medios de comunicación cumplir con los principios de los que se define defensor (igualdad...)? Y el círculo vicioso comienza de nuevo con el argumento de los ingresos económicos.

Veamos varias hipótesis. Llegados a este punto aparece un nuevo planteamiento: si el diario decide ser fiel al principio de no discriminación de sexo y evitar publicaciones donde la mujer siga un estereotipo machista, eliminará esta página de anuncios. Consecuentemente perderá grandes cifras de dinero lo que acrecentaría aún más la crisis de la prensa de papel y podría sentenciar de muerte la publicación. Tampoco estoy afirmando que la prensa sobreviva gracias a estas páginas, pero son anuncios, sinónimo de dinero y el dinero puede no dar la felicidad pero da todo lo demás.

Ahora bien, otro ejemplo: si el diario decidiera no publicar más anuncios de este tipo -supongamos que sin preocupaciones económicas- los anunciantes podrían acusarle de censurador, que no permite la libertad de expresión ya que, además, las mujeres protagonistas lo hacen voluntariamente, porque ellas quieren y ellas tienen la potestad de hacer lo que quieran con su imagen. Así pues, perdería dinero, anunciantes, y tal vez un sector de lectores que sólo miran esas páginas, pero cumplirían con el principio ético. Después de todo, el diario, en este caso El Mundo, es una empresa privada y como tal tiene la última palabra sobre cualquier decisión, si decide quitar dos páginas de anuncios se quitan y no tiene por qué dar explicaciones a nadie -en todo caso a los accionistas del grupo.

Tal vez El Mundo y los demás diarios que incluyen este tipo de anuncios piensen que los lectores los ven como eso, simples anuncios, y no los relacionen con la calidad y el modus operandi del diario. Pero a fin de cuentas, ellos mismos se contradicen al intentar representar igualdad y no discriminación en sus páginas al mostrar este listín telefónico, a gusto del consumidor.

dijous, 15 de març del 2012

No olvidemos a las deportistas

Hemos visto que, recientemente, el tema de la igualdad se ha convertido en palpitante actualidad. Sobre todo, cuando hace una semana fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y los medios se "acordaron" de que se podían tener en cuenta. El pasado domingo 11, La Vanguardia quiso continuar con el tema y Magí Camps dedicó un análisis completo titulado Género y sexo en el bosque de las palabras en el que daba parte de lo que había hallado en los titulares y noticias del día 8 en relación con el Día de la Mujer para defender la tesis de que "mientras haya que seguir conmemorando esta jornada, no se habrá alcanzado la igualdad". Es la opinión de un periodista de un diario que, precisamente, no cumple con ello, como hemos visto en anteriores publicaciones. Tampoco es que sea el único ni forme parte de una minoría, precisamente, pero vemos una vez más cómo un medio - o una parte de éste - reclama lo que, precisamente, no ofrece. Pero, como reza el título de esta entrada, hoy toca hablar de deportistas. ¿Qué relación hay? Pues, sencillamente, que este problema lo hallamos de manera hiperbólica en la sección de Deportes. De nuevo, cabe remarcar que no sólo de La Vanguardia, sino de la gran mayoría de publicaciones - incluso deportivas -, pero vamos a aprovechar la misma edición del 11 de marzo como claro ejemplo.

Pasamos las páginas después de leer este análisis sobre la igualdad y llegamos a la sección deportiva. Es domingo y contiene más páginas, previas y crónicas de acontecimientos deportivos. Domina el fútbol. El masculino. Pero seguimos pasando páginas y vemos alguna noticia de baloncesto. El masculino. Y también automovilismo. El masculino. Y, entre medias, cuadros de resultados y clasificaciones -propios de domingos y lunes- de competiciones. De las masculinas. Luego, llegamos a los breves, donde se incluyen los deportes menos seguidos y más fútbol, de categorías inferiores. Y vemos balonmano. El masculino. Y rugby. El masculino. Y fútbol sala. El masculino. Y al final, en el fondo de los fondos de la parte más ínfima de la ampliada sección -en una posición poco cómoda para dirigir la vista, si nos ponemos puntillosos-, atletismo (deporte que, curiosamente, en otras ocasiones tiene más espacio). ¿El femenino? En parte. De apenas las veinte líneas de a noticia, diez están dedicadas a una mujer, Ruth Betia, que no logró una medalla el día anterior. Es la supuesta protagonista, según el titular, de la noticia, pero la mitad de ésta, las otras diez líneas, van para otras posiciones de la jornada de atletismo del día anterior. Del masculino. 

Ya no es sólo no ofrecer un espacio considerable a la mujer en esta sección, sino que se le da el más insignificante, breve y postrímero y, encima, éste es "invadido" por hombres en su 50%. Los medios suelen dar la excusa de que no es rentable promover algo que no es del interés general. Para la televisión (en la que el tiempo es oro y la retransmisión de, por ejemplo, un partido de baloncesto femenino no llega a los 10.000 espectadores en Catalunya) o incluso en la radio, puede ser pasable. Pero no en la prensa, y menos un domingo, en el que el espacio es mayor, y en muchas ocasiones se rellena con piezas intrascendentes sobre fútbol masculino, mientras no se ofrecen los mínimos datos de ninguna competición femenina. Catalunya, además, es una gran fuente de deportistas femeninas en estos últimos tiempos, y La Vanguardia, diario de difusión estatal pero que siempre centra su enfoque hacia Catalunya, podría/debería aprovechar eso. Es una cuestión deontológica básica que el medio da lo que el público quiere saber, pero el medio también debe dar al público lo que debe saber, e incluso lo segundo puede influir en lo primero. Y un medio de papel, que tendrá los mismos lectores y no se tiene que preoupar por cuestiones como "el tiempo es oro" (a diferencia de la radio y la televisión), podría dedicar más espacio a promocionar -o, dicho sin rodeos, a cumplir su obligación periodística de informar- a la mujer deportista. Y más en un medio que dice defender la igualdad, como el mismo día 11, en el que, por un lado, se dice que la mujer trabajadora es igual de importante que el hombre (o el artículo de Antoni Puigverd del día siguiente, Mujeres bajo un techo de cristal, que dice que incluso es superior al hombre) y, por otro, vemos que para cuestiones como las del deporte, la mujer que trabaja de eso sólo es importante en un 1 ó 2% "invadido" por hombres (que trabajan e incluso que todavía no son profesionales, sino deportistas de categorías inferiores que son antepuestos a mujeres profesionales), que disponen del 98 ó 99% de la importancia informativa restante.


diumenge, 11 de març del 2012

Sutil pero contundente


El 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, El País, no fue menos que el resto de periódicos de la jornada y dedicó una parte de su contenido a celebrar los derechos de las mujeres que tanto tardaron en llegar a nuestra Historia.

Ahora bien, cómo ha encarado El País este simbólico día. Por lo general, muchos periódicos han elaborado ostentosas páginas con abundantes fotografías, emotivos discursos y editoriales reivindicativos. El País, en cambio, con su sobriedad habitual, ha optado por dedicar su sección de Sociedad exclusivamente al día de la mujer trabajadora. Abren la sección con la noticia sobre la justificación del Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, en la que se basa para modificar la ley de plazos. Gallardón usó expresiones altisonantes y de poco peso real para ser usadas como justificaciones tales como la “violencia estructural” que obliga a las mujeres a abortar.

En la siguiente página, El País ya estrena el paraguas que se alargará hasta el final de la sección: “Día Internacional de la Mujer”. Cabe decir que a menudo se confunde el concepto de “día de la mujer trabajadora” con “día de la mujer”. Este matiz y su consecuente confusión pueden llevar a algunas reflexiones curiosas, como que “el día de la mujer” fácilmente podría haberse celebrado en cualquier punto dado de la Historia, pues mujeres siempre han habido. Por otro lado, durante el día de la mujer trabajadora se celebra que las mujeres hayan obtenido los mismos derechos que los hombres a trabajar, por lo que el nombre del día resulta un tanto desafortunado, pues parece dar a entender que las labores domésticas, que han sido llevadas a cabo en su amplia mayoría a lo largo de los siglos por mujeres, no se consideran “trabajo”.

En cualquier caso, el debate al respecto es estéril y El País ha optado por tirar por la vertiente de “día de la mujer”. La noticia sobre Gallardón no llevaba ese paraguas, pero va como anillo al dedo para hacer de prólogo u obertura a la sección dedicada a las mujeres, pues esa noticia no deja de tener un cierto aire reivindicativo y de protesta. Las piezas incluidas bajo el paraguas son un reportaje sobre la situación paradójica de las mujeres en Latinoamérica, que pese a ser donde existe más discriminación sexista y violencia de género, es también de los lugares donde hay más mujeres en el poder. Encontramos luego, de nuevo, una noticia sin el paraguas, pero cuya protagonista es igualmente una mujer luchando por sus derechos. Ésta, la profesora Galera, había sido despedida por casarse con un divorciado. Finalmente, regresa el paraguas y remata la sección con una pieza sobre la violencia machista y la brecha salarial existente en los sitios de trabajo y las medidas y opiniones de la Unión Europea al respecto.

divendres, 9 de març del 2012

Cuestión de ubicación

Ayer fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como es habitual, muchos medios de comunicación se hicieron eco de ello, ya fuera con reportajes sobre diferentes aspectos de la mujer o con una simple mención. La Vanguardia, que, como hemos visto en anteriores publicaciones de La mujer y la prensa, ya había elaborado anteriormente reportajes en los que la mujer era protagonista principal, no fue menos. En la sección Tendencias, encontrábamos un amplio reportaje a de página y media con cuatro mujeres de distintas edades que, o bien eran trabajadoras, o bien eran estudiantes con propósitos laborales en un futuro inmediato. Bien, realmente, el enfoque dado podría darnos para toda una publicación en este blog: la mujer como la más afectada por la crisis debido a la discriminación aún palpitante en los salarios de algunos empleos, teniendo además que ejercer el rol de ama de casa. Pero ya vimos un caso en el que La Vanguardia caía en el mismo pecado de no hacer coincidir sus buenas intenciones para con las mujeres con el interior y el mensaje del texto, así que simplemente habría que mencionar, con respecto a esto, que comprobamos que es una práctica no poco habitual.

La cuestión a analizar hoy es qué acompaña a este reportaje. Dijimos que éste ocupaba página y media, pero, ¿qué hay en la otra mitad? ¿Otro homenaje a la mujer? ¿Un tema que absolutamente nada tiene que ver, pero concorde con el apartado de Tendencias? Ni una ni la otra: el tema de Gallardón sobre la ley del aborto. Una pieza en la que se resaltan las declaraciones de un político que, en resumidas cuentas, considera que la mujer tiene la necesidad y voluntad natural de tener un hijo y que su deseo de aborto sólo viene condicionado por un maltrato psicológico efectuado por la presión. Es decir, una noticia en la que se desprende que un miembro del Gobierno actual, uno de nuestros líderes, no considera a la mujer como un ser humano libre para querer tener un hijo o no y fácilmente manipulable. ¿Es necesario situar, en el Día de la Mujer y junto a un reportaje que pretende dar una imagen de la mujer trabajadora y libre? ¿Es la sección de Tendencias la adecuada para ponerla? Es más, ¿en la misma página? Demasiado inoportuno. Podemos pensar, por la mera razón de darles un voto de confianza, que no lo consideraron importante o ni se dieron cuenta... pero estas cosas se notan.

Sin embargo, la cosa no acaba ahí. Si giramos la página, en la misma sección, encontramos la noticia del imán de Terrassa que defendía el maltrato contra las mujeres y explicó cómo había que agredirlas. Pero ésa no es la noticia, sino que las mujeres musulmanas le apoyaban. De nuevo, una noticia enfocada desde la perspectiva de la mujer sublevada al hombre o a la sociedad, que acepta ser un objeto o que se resigna a acarrear las ideas impuestas sobre ella y, por supuesto, todo lo contrario a un ser libre ni para pensar. ¿En qué lugar queda, en la memoria de los lectores, el reportaje de la mujer trabajadora y libre que leyó ni dos páginas antes? El 100% del contenido periodístico relacionado con la mujer ese día en La Vanguardia se resume en estas tres piezas de la sección Tendencias, concretamente en una página y media. Y las dos segundas piezas contrarrestan por completo la idea de la primera, que debería ser la que resaltara más según las supuestas intenciones del diario y la fecha en la que están publicadas (8 de marzo). Por no hablar de que es la única que podríamos considerar que se halla en su lugar correspondiente, ya que ni la de Gallardón ni la del imán deberían estar en la sección Tendencias. Así pues, si es indispensable hablar de estas noticias y enfocarlas de esta manera, no lo hagamos eclipsando y "manchando" el reportaje dedicado al Día de la Mujer Trabajadora, que, por cierto, debería tenerse en cuenta los otros 364 días del año, al menos para los medios de comunicación.

dijous, 8 de març del 2012

Liberté, Égalité, Fraternité para la mujer


Hoy se celebra el Día de la Mujer, una jornada que homenajea a todas las mujeres, trabajadoras o no, por su labor en la sociedad desde siempre. Esta fecha se presenta principalmente como un día para luchar contra la desigualdad entre hombres y mujeres y contra todo tipo de acción o actitud que subordine a la mujer a cualquier cosa por ser, eso, mujer. En un día como hoy, todos los medios de comunicación hacen eco de eventos relacionados con ofrendas a mujeres importantes en la historia, personajes de la esfera intelectual cantan a la igualdad y se hace balance de lo que queda por recorrer para conseguirla.

El Mundo publicaba esta mañana en su edición impresa la tribuna Hacia la igualdad de las mujeres, escrita por Juan Manuel Moreno Bonilla, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad. Su artículo es impecable. Denuncia la brecha salarial existente en España ya que las mujeres (no indica el porcentaje de éstas) cobran una media del 22% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo y sólo un 11,5% de mujeres que trabajan fuera del hogar están posicionadas en un cargo importante de una empresa o administración. Compara estos datos con Noruega, el país de toda la Unión Europea donde las mujeres tienen un grado de igualdad mayor con los hombres y donde la compatibilidad con la natalidad es casi completa.

Bonilla apunta a su vez en datos referentes a la responsabilidad de cuidar a personas dependientes  y a los hijos, tareas que se adjudican mayoritariamente a la mujer por el fuerte vínculo existente con sus obligaciones en las tareas del hogar. Por último, habla de la violencia de género y de la necesidad de terminar con este problema social. Todos estos aspectos, que dan para llenar páginas y páginas de diarios, los explica sintéticamente pero de forma concisa y directa. 

El perfil de la situación de la mujer queda bien reflejado pero la idea más importante que hay que extraer del texto es la siguiente: la importancia de inculcar a la ciudadanía los valores culturales y la educación adecuada para hacerle comprender que está en las manos de todos conseguir esta igualdad que tanto se desea, pero que muchos usan sólo para conseguir aplausos. Siempre es más cómodo sonreír y hacerse la foto que luchar de verdad, eso que lo hagan a los que pago. 

Ahora bien, puede que este artículo tan certero con la situación de la mujer y de nuestra sociedad y cultura se quede sólo en eso, cuatro líneas de tinta sobre papel. Puede que haya llegado a pocos lectores pero tanto el autor como el medio de comunicación que lo publican cumplen con un objetivo básico de la ética periodística plasmado en el código deontológico de la FAPE: mantener especial atención en los casos en que la información se corresponda con colectivos susceptibles de ser discriminados. Por ello, abstenerse de aludir a estos colectivos de forma despectiva, en este caso por razón de sexo. A su vez, El Mundo está reiterando con la publicación de este artículo su compromiso por la igualdad y defiende así la idea de una sociedad plural y libre, un reto que nunca va mal recordar para reafirmar la existencia de los medios de comunicación.

diumenge, 4 de març del 2012

La anciana que no fue asesinada por el amante que no tiene


En los pocos meses que llevamos de año, ya van seis de las llamadas “víctimas por violencia de género”. Estas son las mujeres que han muerto a manos de sus maridos o amantes, según parece dar a entender la descripción, por el mero hecho de ser mujeres. Ha nacido la idea en el imaginario colectivo de que debemos vivir en un país en el que es habitual que por tradición los hombres se sientan más bravos y dominantes que sus parejas y que por ello sea hartas veces frecuente que no les cueste matarlas. Incluso se ha creado una lista en la que, cuando una mujer muere en estas circunstancias, la añadimos con la fría taxonomía de un número más que se suma al cómputo, tal y como el coleccionista, tras clavar su última mariposa con un alfiler sobre el tablón, la corona con un papelito en que figura su nombre científico, marciano e incomprensible para la mayoría.

Esta semana, en las páginas de Catalunya de El País del martes 28 de febrero nos trae un ejemplo extremo de cuan hondamente ha echado raíz esta noción en el imaginario colectivo. Ahora desconcierta que una mujer sea asesinada en España por un motivo que no sea violencia de género. Los periódicos están haciendo que al público le importe menos el “qué” que el “por qué”. Ahora bien, el “por qué” es de las preguntas más importantes que el periodismo debe saber contestar, pero no a costa de frivolizar algo tan grave como es la muerte, y algo tan atroz como un asesinato.

El titular es correcto, aun con los imprescindibles dejes de sensacionalismo de las noticias de sucesos: “Hallada en su piso de Salou una mujer de 69 años asesinada a golpes en la cabeza”. Hasta aquí bien, pero la guindilla está en el subtítulo: “La policía descarta que el crimen tenga que ver con la violencia sexista”. Vale decir que esta frase ocupa el espacio justo adjudicado al subtítulo, por lo que podemos imaginar que Mercè Pérez, autora de la noticia, se quedó con las ganas de escribir el concepto fetiche “violencia de género”. Luego, hacia la mitad del cuerpo de la noticia: “Los agentes no descartan ninguna hipótesis, aunque la posibilidad de un nuevo caso de violencia sexista se diluye [pero no desaparece; atención a como la periodista se resiste a descartar del todo la posibilidad] porque, según diversas fuentes, la víctima no mantenía ninguna relación sentimental conocida”. Gran sorpresa, tratándose de una viuda de 69 años.

Si los policías “no descartan ninguna hipótesis”, ¿por qué la reportera sólo saca a relucir esa posibilidad, más aun siendo altamente improbable dada la edad y el estado civil de la víctima? Es una especulación innecesaria que únicamente contribuye a hacer que el público se convierta en perros de Pavlov: así como los perros salivaban al oír la campanilla que siempre sonaba antes de que les alimentaran, los lectores de los diarios desean ver las palabras “violencia de género” tras leer que una mujer ha sido asesinada, para luego poder agitar la cabeza con desprecio y sentir la comodidad de estar seguros de condenar algo unánimemente despreciado por el conjunto de la sociedad. 

divendres, 2 de març del 2012

La mujer musulmana, ¿un cebo?


No son escasas las ocasiones en las que La Vanguardia ha recurrido a las mujeres para su portada. En principio podría parecer algo normal y positivo, pero la cosa cambia cuando se emplea como “reclamo”. Sin ir más lejos, podemos retomar la edición del pasado 19 de febrero, la cual ya vimos en una publicación anterior con motivo del reportaje sobre las políticas. De entre todo el contenido del diario, eligen como imagen de portada la comparativa entre la fotografía que ganó el premio Word Press Photo, del musulmán malherido en las protestas de la primavera yemení en octubre, abrazando a su madre, y una reciente correspondiente a un reportaje de ese día de la sección de Internacional, que también muestra al hombre con su progenitora. Ésta, al ser musulmana, aparece completamente tapada por un velo negro que sólo le descubre los ojos. Podría pensarse que se ha seleccionado esta imagen para la primera plana, más que por el contenido del reportaje, por el hecho de que aparezca una mujer completamente tapada, en los tiempos que corren en los que la liberación de la mujer y su arcaica situación en el mundo islámico son un tema tan palpitante y polémico.    

No se da a entender eso en ningún momento, pero parece la idea que transmite. Y es que no es la primera vez que La Vanguardia hace algo así. En su edición del 24 de enero de este mismo año, “tiró la caña” con información de mero cebo para captar lectores. La fotonoticia principal mostraba a dos mujeres musulmanas sobre un titular que resaltaba como hecho clave que sólo 11 de los 509 diputados del primer Parlamento democrático en Egipto fueran mujeres. Pero, una vez te habían sumergido en su interior informativo, la realidad era distinta. Descubríamos que esta “noticia” de portada sólo tenía dos meras líneas sin apenas trascendencia en la detallada crónica que exponía el tema del Parlamento. Mucho menos que en la misma portada. Es más: la noticia, publicada en Internacional, no era ni siquiera la principal de esta sección, sino el tema del boicot europeo a Iraq, destacado en portada con un simple y pequeño titular. De la misma manera, el reportaje de Internacional del día 19 tampoco era la pieza principal de la misma sección.

No se puede explotar un aspecto actual sólo “para vender”, y anteponerlo a hechos realmente tratados (independientemente de su importancia). Es anunciar un falso contenido, y no se debería jugar a ser pícaros publicistas en temas de información, ya que no es ni ético ni profesional en lo que a periodismo se refiere. Por lo tanto, vistos sus errores del pasado, no sería tan descabellado pensar que la aparición de esta mujer fuera con segundas intenciones. ¿Por qué no, por ejemplo, la imagen de las cuatro políticas vestidas con americanas y pantalones? No es algo que La Vanguardia haya hecho en demasiadas ocasiones. Sin embargo, con esta otra clase de imágenes sobre mujeres, hemos visto que reinciden, aunque se trate de piezas secundarias del diario o ni siquiera se traten realmente en su interior. Pongamos en portada a las mujeres que realmente sean noticia importante y no la usemos como falso cebo.

dijous, 1 de març del 2012

Pueden más dos tetas que dos carretas



Varios arquetipos suelen atribuirse a las mujeres, especialmente a aquellas que consiguen movilizar masas o estar en el centro de la opinión pública: guapa, rubia, morenaza, bella, sexy… estos solo son adjetivos calificativos que parecen inocentes pero que detrás de quien los utiliza se esconde una intención un tanto despectiva hacia la mujer a quien los dedica. 

En la edición del martes 28 de febrero, El Mundo publicaba en contraportada el artículo La 'playboy' revolucionaria en el que su autor, Xavier Colás, explicaba la creciente popularidad de Ksenia Sobchak, presentadora de televisión rusa e hija del alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak. "La rubia presentadora" -tal y como escribe Colás haciendo referencia indirecta a la típica frase de "las rubias son tontas"- es un símbolo mediático, además de por su físico, por moderar reality-shows o aparecer en noticias de cotilleos… Pero si últimamente ha ganado fama es por su nueva faceta de presentadora de televisión comprometida con su país, Rusia, perfil que se confirma con la actitud crítica que ha presentado acerca de las elecciones y contra la figura de Vladimir Putin.

Queda confirmado que el pasado pesa y se acaba arrastrando. Al menos eso nos hace pensar el hecho que Xavier Colás se centre en la faceta de chica playboy de Sobchak y en su presencia en programas poco serios en comparación con el proyecto ambicioso que se trae entre manos. El perfil y la descripción que Colás nos presenta de Ksenia Sobchak es el de "niña pija oficial del país" -literalmente, última oración del artículo- que ahora se ha encaprichado con ser símbolo "intelectual" más allá de inspiración sexual. Porque a "la bella Sobchak" no le basta con tener más de dos millones de euros en el banco, quiere ser el centro de los espacios televisivos y del día a día de los rusos que la siguen.

En el artículo queda latente un lenguaje un tanto sexista que reafirma la visión que tiene el autor de la mujer sobre la que escribe. Además, el perfil que nos presenta sitúa a la joven rusa como alguien sin cabeza que sólo pretende llamar la atención como otro show de la televisión más para hacer dinero y se infravalora su capacidad para "ir en serio en el mundo del periodismo televisivo". A fin de cuentas, es una opinión y como todas, respetable, pero considero poco apropiado desprestigiar a Ksenia Sobchak por su vida polifacética como mujer sex symbol y como nuevo icono crítico contra el gobierno. Xavier Colás evidencia, a su entender, la incompatibilidad de ser mujer, sex symbol y persona comprometida, demasiadas cargas para una fémina.

dissabte, 25 de febrer del 2012

A falta de mujeres, buenas son princesas


El progreso en España lleva un par de siglos llegando a trompicones, entre golpes de estado y cambios de régimen político, y desde la Transición parece haberse finalmente calmado como monarquía constitucional. Pero hay viejas tendencias que no mueren con facilidad. Hojeando el diario El País del 24 de febrero, uno se da cuenta de la poca presencia que tienen las mujeres en sus páginas. Finalmente, al llegar a la página 44 parecemos encontrar una pieza de página entera con protagonistas femeninas. Cuan amargo es el regusto que deja darse cuenta que es una pieza sobre princesas, el estereotipo más básico y mundialmente vendido a los críos de la mujer. 


El artículo, a primera vista, da la impresión de ser un reportaje sobre la siguiente generación de princesas que parece que Europa debe esperar. Pero al comenzar al leerla nos encontramos con que da la nueva del nacimiento de la hija de la princesa de Suecia. Hacia la mitad del cuerpo de la noticia aparece el análisis del panorama inminentemente femenino de la realeza del viejo continente.


A Europa le espera una generación de princesas. En nuestros tiempos ya no existen jerarquías entre humanos por causa de un capricho divino, por lo que es fundamental, para aquello países en que la máxima figura representativa del Estado sigue siendo la familia real, que incluso estas tradiciones heredadas de tiempo pasados más patriarcales se adapten a los mandamientos del progreso y de los nuevos tiempos. Entre ellos: la igualdad de derechos para los dos géneros.


Ingrid de Noruega, Amalia de Holanda, Elisabeth de Bélgica, Leonor de España y la recién nacida de la princesa de Suecia. Son todas menores todavía, pero está previsto que lleven la corona en el futuro. La pieza hace algunas reflexiones sobre la monarquía española, haciendo especial hincapié en el hecho de que España todavía no ha modificado la Constitución para que tanto los hijos varones como mujeres de la familia real puedan aspirar al trono con igualdad de posibilidades.

Uno de los dos destacados reza: “España es el único país en que el varón tiene prevalencia”. Y se nota. El País hace un buen gesto, sin duda, reivindicando el anacronismo de nuestra monarquía. Pero, pese a ello, uno no puede dejar de lamentar que el artículo, de los pocos (poquísimos) del número que traten sobre mujeres, sea sobre las princesas de Europa. Los medios de comunicación, por su tendencia a seguir la agenda política, nos ponen cara a cara con una realidad de nuestro paisaje político: vivimos en un país en que todavía los trajes y corbatas embuten mayormente cuerpos masculinos. 

divendres, 24 de febrer del 2012

¿Discriminación positiva? No, gracias.



La edición impresa de EL MUNDO del pasado domingo 19 de febrero presentaba en portada la noticia La coronación de Rajoy y que ampliaba en la página 4, bajo el titular Rajoy, coronado líder por el 97%. Esta noticia junto a tres más y dos piezas de opinión daban cobertura completa al 17º congreso del PP, hecho destacado en el cintillo. Todo ello supone un amplio despliegue informativo para reafirmar a Rajoy como presidente del gobierno, siguiendo en la línea derechista característica del diario, después de los primeros "estudios" o rumores sobre la pérdida de credibilidad durante el poco tiempo de mandato que lleva.

Ahora bien, entre tanto macho ibérico, la testosterona que desprende la página y corbata protagonista encontramos un pequeño recuadro dedicado a la flor del partido: la 'número dos' del PP, María Dolores de Cospedal. El despiece se titula Sólo una mujer entre los 17 primeros. Este titular se puede interpretar de varias maneras: está reivindicando la presencia femenina en la cúpula política popular, que se rebaja a una mujer; o simplemente denota un hecho, tal cual, así, sin más.

En el texto del despiece se define a Cospedal como "consolidada" y se limita a enumerar los cargos directivos de sus 16 compañeros. A lo largo de la primera y segunda columna de texto de la noticia en sí, se nos presenta la importancia de la número dos del PP, su influencia, su poder, su liderazgo, sus vasallos y una larga lista de los duelos que superó para llegar a estar donde está. Se nos presenta una mujer como ejemplo a seguir, algo que mi compañero Alejo R. Valenzuela ya comentó en la entrada ¿"La mujer en el poder" o "El ama de casa versátil"? Igualdad vs tópicos de inferioridad.

¿Pero realmente Cospedal ha sido escogida por su valor o para adornar? El mismo artículo acaba reafirmando que Marianao Rajoy, como líder, coloca a sus propios peones. Tal vez todos los tejemanejes peperos para incrementar la presencia de mujeres en el gobierno sólo sea una estrategia para mostrar a la ciudadanía su "evolución" en el ámbito de la igualdad y que ya no se considera a la mujer la típica ama de casa. Eso sí, adiós a la interrupción voluntaria del embarazo -aborto- gracias a los hombres y mujeres del PP.

A lo que iba. Si Cospedal no ha sido escogida por sus méritos, ha sido elegida como adorno, para dar color "rosa" a la cúpula "azul". Al menos esto se puede entender entre la lista de nombres masculinos que aparecen en la noticia. El mero titular Sólo una mujer entre los 17 primeros me hace pensar que Cospedal no ha sido escogida por su valía, sino por "ser mujer". Este tipo de discriminación "positiva" no debería aplicarse, ya que lo más importante es que quien ocupe un cargo lo haga porque está cualificado y capacitado para ello, no para simular la incorporación de un colectivo -en este caso la mujer. Si una mujer ha conseguido algo que haya sido por su esfuerzo, igual que si sucede con un hombre, no por representar a un colectivo. Me gustaría pensar que dicho titular pretende avisar del largo camino que queda para llegar a la equidad entre hombres y mujeres en cualquier ámbito, en este caso la política, y que no es un intento de discriminación positiva por tener o no tener pene entre las piernas.

dimecres, 22 de febrer del 2012

¿"La mujer en el poder" o "El ama de casa versátil"? Igualdad vs tópicos de inferioridad




Buenas intenciones, pero los mismos tópicos. Eso desprende el cuádruple reportaje que La Vanguardia publicaba el domingo 19 de febrero en su sección de política. Bajo el común titular "Ellas toman el mando", Carmen del Riego, Juan Carlos Merino y Luiz Izquierdo analizan la faceta más femeninamente personal de María Dolores de Cospedal ("Una vida al sprint"), Soraya Sáenz de Santamaría ("El secreto está en organizarse"), Elena Valenciano ("Todo un carácter en medio del caos") y Soraya Rodríguez ("Un reto en dos minutos y medio"). Cuatro mujeres, dos del Partido Popular y dos del Partido Socialista - por lo que parece dar a entender también que la vida de la mujer trabajadora va más allá de la ideología hoy en día -, protagonistas de la más palpitante actualidad política. Cuatro mujeres trabajadoras, cualificadas y con poder - unas más que otras - y autoridad que, además, tienen su vida personal como cualquier otra mujer del mundo.

Más o menos esa es la idea que refleja la pieza central del reportaje, junto a las cuatro fotografías de las políticas, vestidas con sus americanas y reflejando su imagen de mujeres trabajadoras. Hasta ahí, todo es muy correcto. Por un lado, podría considerarse que en pleno siglo XXI este tema debería estar superado y que no hace falta dedicar todo un reportaje a ver que hay mujeres que combinan trabajo profesional con vida personal. Un tema muy manido, podría decirse incluso. Pero, por otro lado, siendo un reportaje para rellenar las páginas extra del domingo, con la aparente intención de destacar que la mujer tiene más protagonismo que nunca en el mundo político (cosa totalmente cierta) y que son una referencia a seguir por el público femenino, no es tan desacertada ni fuera de lugar su publicación.

Ahora bien, el problema está en el enfoque dado en lo profundo del análisis. Excepto en el caso de Soraya Rodríguez – curiosamente, uno de los escritos por un hombre -, todos hablan de cómo compaginan su vida profesional con sus obligaciones como "madre" y "esposas". La imagen clásica de la mujer que debe cuidar a sus hijos y cumplir en el hogar es la que acaba viniendo a la mente del lector, anteponiéndose a la idea de los estudios realizados y el esfuerzo necesario para llegar adonde han llegado, la cual debería ser la principal y es, quizá, la que más difuminada queda. Especialmente en el caso de Elena Valenciano, donde abulta el feminismo (literalmente dicho en el reportaje) con frases y declaraciones como "el ejercicio de una alta responsabilidad política aún es más complicado para una mujer que para un hombre" o "¡Ya me gustaría poder ir todos los días con un traje chaqueta y poder cambiar sólo la blusa, como hacen los hombres!". Palabras que hacen pensar más bien en uno de los reportajes de antaño sobre la liberación de la mujer que en un moderno reportaje que refleja su actual posición, la igualdad, de la que debería hablar, sin reflejos de inferioridad.


Si se hace un reportaje con la intención de plasmar la importancia de la mujer hoy en día y cómo ha llegado a tan alta posición tras años de discriminación, lo lógico es enfocarlo desde su trayectoria profesional, las dificultades por las que ha pasado para llegar hasta ahí y, como mucho, cómo compagina eso con su vida familiar, no centrándose en que debe cuidar de sus hijos y de que su marido "le ayude", como si no fuera la obligación de éste (otra muestra de la falta de igualdad). Estas ideas son, si se mencionan, para un segundo plano. Más noticioso sería inclusive el hecho de que fuera el hombre político el que hiciera de niñera y la mujer tan sólo le asistiera mientras trabaja fuera, pero ningún reportaje de esa índole ha aparecido todavía en estos diarios. La Vanguardia es un periódico más bien centrista, y en el reportaje trata igual a las mujeres de izquierda y a las de derecha, y trata de quedar bien con la mujer. Muy buenas las intenciones. Pero cae en el error del tópico, de no vender a estas mujeres como lo que dice que la vende: trabajadoras con poder ya obtenido, sino como esposas que tratan de compaginar sus supuestas obligaciones como mujer clásicas e incluso acabar de liberarse de ataduras femeninas como son algunas prendas de ropa. Elementos tópicos y triviales que acaban empañando un reportaje y dejando una sensación que no concuerda con lo que se supone que quiere transmitir. O al menos es eso, una sensación.