Ayer fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como es habitual, muchos medios de comunicación se hicieron eco de ello, ya fuera con reportajes sobre diferentes aspectos de la mujer o con una simple mención. La Vanguardia, que, como hemos visto en anteriores publicaciones de La mujer y la prensa, ya había elaborado anteriormente reportajes en los que la mujer era protagonista principal, no fue menos. En la sección Tendencias, encontrábamos un amplio reportaje a de página y media con cuatro mujeres de distintas edades que, o bien eran trabajadoras, o bien eran estudiantes con propósitos laborales en un futuro inmediato. Bien, realmente, el enfoque dado podría darnos para toda una publicación en este blog: la mujer como la más afectada por la crisis debido a la discriminación aún palpitante en los salarios de algunos empleos, teniendo además que ejercer el rol de ama de casa. Pero ya vimos un caso en el que La Vanguardia caía en el mismo pecado de no hacer coincidir sus buenas intenciones para con las mujeres con el interior y el mensaje del texto, así que simplemente habría que mencionar, con respecto a esto, que comprobamos que es una práctica no poco habitual.
La cuestión a analizar hoy es qué acompaña a este reportaje. Dijimos que éste ocupaba página y media, pero, ¿qué hay en la otra mitad? ¿Otro homenaje a la mujer? ¿Un tema que absolutamente nada tiene que ver, pero concorde con el apartado de Tendencias? Ni una ni la otra: el tema de Gallardón sobre la ley del aborto. Una pieza en la que se resaltan las declaraciones de un político que, en resumidas cuentas, considera que la mujer tiene la necesidad y voluntad natural de tener un hijo y que su deseo de aborto sólo viene condicionado por un maltrato psicológico efectuado por la presión. Es decir, una noticia en la que se desprende que un miembro del Gobierno actual, uno de nuestros líderes, no considera a la mujer como un ser humano libre para querer tener un hijo o no y fácilmente manipulable. ¿Es necesario situar, en el Día de la Mujer y junto a un reportaje que pretende dar una imagen de la mujer trabajadora y libre? ¿Es la sección de Tendencias la adecuada para ponerla? Es más, ¿en la misma página? Demasiado inoportuno. Podemos pensar, por la mera razón de darles un voto de confianza, que no lo consideraron importante o ni se dieron cuenta... pero estas cosas se notan.
Sin embargo, la cosa no acaba ahí. Si giramos la página, en la misma sección, encontramos la noticia del imán de Terrassa que defendía el maltrato contra las mujeres y explicó cómo había que agredirlas. Pero ésa no es la noticia, sino que las mujeres musulmanas le apoyaban. De nuevo, una noticia enfocada desde la perspectiva de la mujer sublevada al hombre o a la sociedad, que acepta ser un objeto o que se resigna a acarrear las ideas impuestas sobre ella y, por supuesto, todo lo contrario a un ser libre ni para pensar. ¿En qué lugar queda, en la memoria de los lectores, el reportaje de la mujer trabajadora y libre que leyó ni dos páginas antes? El 100% del contenido periodístico relacionado con la mujer ese día en La Vanguardia se resume en estas tres piezas de la sección Tendencias, concretamente en una página y media. Y las dos segundas piezas contrarrestan por completo la idea de la primera, que debería ser la que resaltara más según las supuestas intenciones del diario y la fecha en la que están publicadas (8 de marzo). Por no hablar de que es la única que podríamos considerar que se halla en su lugar correspondiente, ya que ni la de Gallardón ni la del imán deberían estar en la sección Tendencias. Así pues, si es indispensable hablar de estas noticias y enfocarlas de esta manera, no lo hagamos eclipsando y "manchando" el reportaje dedicado al Día de la Mujer Trabajadora, que, por cierto, debería tenerse en cuenta los otros 364 días del año, al menos para los medios de comunicación.
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