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| Página de Anuncios Breves (Clasificados) de El Mundo |
Una tradicional sección fija de los diarios es la de anuncios clasificados. El Mundo titula estas páginas, normalmente dos, como Anuncios Breves. Podríamos considerar que estas dos páginas son un cajón de sastre donde podemos encontrar servicios variopintos como detectives que espían a nuestra pareja, tarotistas y adivinos que nos predicen el futuro, un piso de segunda mano que es una ganga... y un largo etcétera. Ciertamente estos y otros anuncios curiosos son los que aparecen en la primera página y pueden llegar a ser algo útiles pero si pasamos a la siguiente página la temperatura sube de tono. Estos anuncios pasan a ser contactos: números de teléfono y direcciones de mujeres de todo tipo que ofrecen cualquier servicio o actividad sexual -pagando o gratuita, como ocio.
¿Podríamos considerarlo como prostitución encubierta? ¿Discriminación de la mujer? Desde luego, por decir un porcentaje a simple vista leyendo esta sección de anuncios, el 99% de los anuncios eróticos son de mujeres y no de hombres. Y no podemos olvidar los ingeniosos y llamativos eslóganes que acompañan las fotografías de mujeres de buen ver con lencería más que sugerente.
El Mundo es un diario serio y riguroso y lo demuestra en el trato que da a su información, dejando de banda su ideología o línea editorial. Con el contenido que publica en sus páginas se ha ganado una reputación, un público, una fama... ¿No debería ser igual de riguroso y comprometido con los anuncios que publica en sus páginas? A todo ello entran en juego varios factores. La edición impresa necesita cubrir gastos y la publicidad es la principal fuente de ingresos, así que dos páginas de anuncios breves dan para mucho, especialmente si los de carácter sexual son los más leídos y demandados o si los anunciantes de dicho contenido pagan muy bien.
Así pues, el interés económico entra en conflicto con el compromiso por la igualdad, ya que con estos anuncios se daña la dignidad de la mujer y se plantea como un objeto sexual. El principio VI del Código de Ética Periodística de la UNESCO señala que el periodista -en este caso un medio de comunicación, El Mundo o cualquier otro que incluya estos anuncios- debe mostrar respeto por la dignidad humana. A su vez, el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) indica en su principio VII que se debe evitar referirse de modo despectivo a la raza, color, religión, origen social o sexo. En este caso, el diario El Mundo alegaría que simplemente publica un anuncio por el que cobra una tarifa correspondiente al tamaño del breve, pero volvemos a lo de antes, ¿no está en las manos del medios de comunicación cumplir con los principios de los que se define defensor (igualdad...)? Y el círculo vicioso comienza de nuevo con el argumento de los ingresos económicos.
Veamos varias hipótesis. Llegados a este punto aparece un nuevo planteamiento: si el diario decide ser fiel al principio de no discriminación de sexo y evitar publicaciones donde la mujer siga un estereotipo machista, eliminará esta página de anuncios. Consecuentemente perderá grandes cifras de dinero lo que acrecentaría aún más la crisis de la prensa de papel y podría sentenciar de muerte la publicación. Tampoco estoy afirmando que la prensa sobreviva gracias a estas páginas, pero son anuncios, sinónimo de dinero y el dinero puede no dar la felicidad pero da todo lo demás.
Ahora bien, otro ejemplo: si el diario decidiera no publicar más anuncios de este tipo -supongamos que sin preocupaciones económicas- los anunciantes podrían acusarle de censurador, que no permite la libertad de expresión ya que, además, las mujeres protagonistas lo hacen voluntariamente, porque ellas quieren y ellas tienen la potestad de hacer lo que quieran con su imagen. Así pues, perdería dinero, anunciantes, y tal vez un sector de lectores que sólo miran esas páginas, pero cumplirían con el principio ético. Después de todo, el diario, en este caso El Mundo, es una empresa privada y como tal tiene la última palabra sobre cualquier decisión, si decide quitar dos páginas de anuncios se quitan y no tiene por qué dar explicaciones a nadie -en todo caso a los accionistas del grupo.
Tal vez El Mundo y los demás diarios que incluyen este tipo de anuncios piensen que los lectores los ven como eso, simples anuncios, y no los relacionen con la calidad y el modus operandi del diario. Pero a fin de cuentas, ellos mismos se contradicen al intentar representar igualdad y no discriminación en sus páginas al mostrar este listín telefónico, a gusto del consumidor.

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