Análisis de cómo tratan los medios españoles la figura de la mujer, basándonos en artículos de El Mundo, El País y La Vanguardia y en los preceptos de igualdad y justicia defendidos por la FAPE y el Código de Ética Periodística de la UNESCO. No se han analizado los libros de estilo pues no se trata de un estudio sobre la coherencia interna de cada medio sino del panorama periodístico del país.

dijous, 1 de març del 2012

Pueden más dos tetas que dos carretas



Varios arquetipos suelen atribuirse a las mujeres, especialmente a aquellas que consiguen movilizar masas o estar en el centro de la opinión pública: guapa, rubia, morenaza, bella, sexy… estos solo son adjetivos calificativos que parecen inocentes pero que detrás de quien los utiliza se esconde una intención un tanto despectiva hacia la mujer a quien los dedica. 

En la edición del martes 28 de febrero, El Mundo publicaba en contraportada el artículo La 'playboy' revolucionaria en el que su autor, Xavier Colás, explicaba la creciente popularidad de Ksenia Sobchak, presentadora de televisión rusa e hija del alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak. "La rubia presentadora" -tal y como escribe Colás haciendo referencia indirecta a la típica frase de "las rubias son tontas"- es un símbolo mediático, además de por su físico, por moderar reality-shows o aparecer en noticias de cotilleos… Pero si últimamente ha ganado fama es por su nueva faceta de presentadora de televisión comprometida con su país, Rusia, perfil que se confirma con la actitud crítica que ha presentado acerca de las elecciones y contra la figura de Vladimir Putin.

Queda confirmado que el pasado pesa y se acaba arrastrando. Al menos eso nos hace pensar el hecho que Xavier Colás se centre en la faceta de chica playboy de Sobchak y en su presencia en programas poco serios en comparación con el proyecto ambicioso que se trae entre manos. El perfil y la descripción que Colás nos presenta de Ksenia Sobchak es el de "niña pija oficial del país" -literalmente, última oración del artículo- que ahora se ha encaprichado con ser símbolo "intelectual" más allá de inspiración sexual. Porque a "la bella Sobchak" no le basta con tener más de dos millones de euros en el banco, quiere ser el centro de los espacios televisivos y del día a día de los rusos que la siguen.

En el artículo queda latente un lenguaje un tanto sexista que reafirma la visión que tiene el autor de la mujer sobre la que escribe. Además, el perfil que nos presenta sitúa a la joven rusa como alguien sin cabeza que sólo pretende llamar la atención como otro show de la televisión más para hacer dinero y se infravalora su capacidad para "ir en serio en el mundo del periodismo televisivo". A fin de cuentas, es una opinión y como todas, respetable, pero considero poco apropiado desprestigiar a Ksenia Sobchak por su vida polifacética como mujer sex symbol y como nuevo icono crítico contra el gobierno. Xavier Colás evidencia, a su entender, la incompatibilidad de ser mujer, sex symbol y persona comprometida, demasiadas cargas para una fémina.

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