Varios arquetipos suelen atribuirse
a las mujeres, especialmente a aquellas que consiguen movilizar masas o estar
en el centro de la opinión pública: guapa, rubia, morenaza, bella, sexy… estos
solo son adjetivos calificativos que parecen inocentes pero que detrás de quien
los utiliza se esconde una intención un tanto despectiva hacia la mujer a quien
los dedica.
En la edición del martes 28 de
febrero, El Mundo publicaba en contraportada el artículo La 'playboy'
revolucionaria en el que su autor, Xavier Colás, explicaba la creciente
popularidad de Ksenia Sobchak, presentadora de televisión rusa e hija del
alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak. "La rubia presentadora"
-tal y como escribe Colás haciendo referencia indirecta a la típica frase de
"las rubias son tontas"- es un símbolo mediático, además de por su
físico, por moderar reality-shows o aparecer en noticias de cotilleos…
Pero si últimamente ha ganado fama es por su nueva faceta de presentadora de
televisión comprometida con su país, Rusia, perfil que se confirma con la
actitud crítica que ha presentado acerca de las elecciones y contra la figura
de Vladimir Putin.
Queda confirmado que el pasado pesa
y se acaba arrastrando. Al menos eso nos hace pensar el hecho que Xavier Colás
se centre en la faceta de chica playboy de Sobchak y en su presencia en
programas poco serios en comparación con el proyecto ambicioso que se trae
entre manos. El perfil y la descripción que Colás nos presenta de Ksenia
Sobchak es el de "niña pija oficial del país" -literalmente, última
oración del artículo- que ahora se ha encaprichado con ser símbolo
"intelectual" más allá de inspiración sexual. Porque a "la bella
Sobchak" no le basta con tener más de dos millones de euros en el banco,
quiere ser el centro de los espacios televisivos y del día a día de los rusos
que la siguen.
En el artículo queda latente un
lenguaje un tanto sexista que reafirma la visión que tiene el autor de la mujer
sobre la que escribe. Además, el perfil que nos presenta sitúa a la joven rusa
como alguien sin cabeza que sólo pretende llamar la atención como otro show
de la televisión más para hacer dinero y se infravalora su capacidad para
"ir en serio en el mundo del periodismo televisivo". A fin de
cuentas, es una opinión y como todas, respetable, pero considero poco apropiado
desprestigiar a Ksenia Sobchak por su vida polifacética como mujer sex symbol y
como nuevo icono crítico contra el gobierno. Xavier Colás evidencia, a su entender,
la incompatibilidad de ser mujer, sex symbol y persona comprometida, demasiadas
cargas para una fémina.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada