Hemos visto que, recientemente, el tema de la igualdad se ha convertido en palpitante actualidad. Sobre todo, cuando hace una semana fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y los medios se "acordaron" de que se podían tener en cuenta. El pasado domingo 11, La Vanguardia quiso continuar con el tema y Magí Camps dedicó un análisis completo titulado Género y sexo en el bosque de las palabras en el que daba parte de lo que había hallado en los titulares y noticias del día 8 en relación con el Día de la Mujer para defender la tesis de que "mientras haya que seguir conmemorando esta jornada, no se habrá alcanzado la igualdad". Es la opinión de un periodista de un diario que, precisamente, no cumple con ello, como hemos visto en anteriores publicaciones. Tampoco es que sea el único ni forme parte de una minoría, precisamente, pero vemos una vez más cómo un medio - o una parte de éste - reclama lo que, precisamente, no ofrece. Pero, como reza el título de esta entrada, hoy toca hablar de deportistas. ¿Qué relación hay? Pues, sencillamente, que este problema lo hallamos de manera hiperbólica en la sección de Deportes. De nuevo, cabe remarcar que no sólo de La Vanguardia, sino de la gran mayoría de publicaciones - incluso deportivas -, pero vamos a aprovechar la misma edición del 11 de marzo como claro ejemplo.
Pasamos las páginas después de leer este análisis sobre la igualdad y llegamos a la sección deportiva. Es domingo y contiene más páginas, previas y crónicas de acontecimientos deportivos. Domina el fútbol. El masculino. Pero seguimos pasando páginas y vemos alguna noticia de baloncesto. El masculino. Y también automovilismo. El masculino. Y, entre medias, cuadros de resultados y clasificaciones -propios de domingos y lunes- de competiciones. De las masculinas. Luego, llegamos a los breves, donde se incluyen los deportes menos seguidos y más fútbol, de categorías inferiores. Y vemos balonmano. El masculino. Y rugby. El masculino. Y fútbol sala. El masculino. Y al final, en el fondo de los fondos de la parte más ínfima de la ampliada sección -en una posición poco cómoda para dirigir la vista, si nos ponemos puntillosos-, atletismo (deporte que, curiosamente, en otras ocasiones tiene más espacio). ¿El femenino? En parte. De apenas las veinte líneas de a noticia, diez están dedicadas a una mujer, Ruth Betia, que no logró una medalla el día anterior. Es la supuesta protagonista, según el titular, de la noticia, pero la mitad de ésta, las otras diez líneas, van para otras posiciones de la jornada de atletismo del día anterior. Del masculino.
Ya no es sólo no ofrecer un espacio considerable a la mujer en esta sección, sino que se le da el más insignificante, breve y postrímero y, encima, éste es "invadido" por hombres en su 50%. Los medios suelen dar la excusa de que no es rentable promover algo que no es del interés general. Para la televisión (en la que el tiempo es oro y la retransmisión de, por ejemplo, un partido de baloncesto femenino no llega a los 10.000 espectadores en Catalunya) o incluso en la radio, puede ser pasable. Pero no en la prensa, y menos un domingo, en el que el espacio es mayor, y en muchas ocasiones se rellena con piezas intrascendentes sobre fútbol masculino, mientras no se ofrecen los mínimos datos de ninguna competición femenina. Catalunya, además, es una gran fuente de deportistas femeninas en estos últimos tiempos, y La Vanguardia, diario de difusión estatal pero que siempre centra su enfoque hacia Catalunya, podría/debería aprovechar eso. Es una cuestión deontológica básica que el medio da lo que el público quiere saber, pero el medio también debe dar al público lo que debe saber, e incluso lo segundo puede influir en lo primero. Y un medio de papel, que tendrá los mismos lectores y no se tiene que preoupar por cuestiones como "el tiempo es oro" (a diferencia de la radio y la televisión), podría dedicar más espacio a promocionar -o, dicho sin rodeos, a cumplir su obligación periodística de informar- a la mujer deportista. Y más en un medio que dice defender la igualdad, como el mismo día 11, en el que, por un lado, se dice que la mujer trabajadora es igual de importante que el hombre (o el artículo de Antoni Puigverd del día siguiente, Mujeres bajo un techo de cristal, que dice que incluso es superior al hombre) y, por otro, vemos que para cuestiones como las del deporte, la mujer que trabaja de eso sólo es importante en un 1 ó 2% "invadido" por hombres (que trabajan e incluso que todavía no son profesionales, sino deportistas de categorías inferiores que son antepuestos a mujeres profesionales), que disponen del 98 ó 99% de la importancia informativa restante.
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