Análisis de cómo tratan los medios españoles la figura de la mujer, basándonos en artículos de El Mundo, El País y La Vanguardia y en los preceptos de igualdad y justicia defendidos por la FAPE y el Código de Ética Periodística de la UNESCO. No se han analizado los libros de estilo pues no se trata de un estudio sobre la coherencia interna de cada medio sino del panorama periodístico del país.

divendres, 2 de març del 2012

La mujer musulmana, ¿un cebo?


No son escasas las ocasiones en las que La Vanguardia ha recurrido a las mujeres para su portada. En principio podría parecer algo normal y positivo, pero la cosa cambia cuando se emplea como “reclamo”. Sin ir más lejos, podemos retomar la edición del pasado 19 de febrero, la cual ya vimos en una publicación anterior con motivo del reportaje sobre las políticas. De entre todo el contenido del diario, eligen como imagen de portada la comparativa entre la fotografía que ganó el premio Word Press Photo, del musulmán malherido en las protestas de la primavera yemení en octubre, abrazando a su madre, y una reciente correspondiente a un reportaje de ese día de la sección de Internacional, que también muestra al hombre con su progenitora. Ésta, al ser musulmana, aparece completamente tapada por un velo negro que sólo le descubre los ojos. Podría pensarse que se ha seleccionado esta imagen para la primera plana, más que por el contenido del reportaje, por el hecho de que aparezca una mujer completamente tapada, en los tiempos que corren en los que la liberación de la mujer y su arcaica situación en el mundo islámico son un tema tan palpitante y polémico.    

No se da a entender eso en ningún momento, pero parece la idea que transmite. Y es que no es la primera vez que La Vanguardia hace algo así. En su edición del 24 de enero de este mismo año, “tiró la caña” con información de mero cebo para captar lectores. La fotonoticia principal mostraba a dos mujeres musulmanas sobre un titular que resaltaba como hecho clave que sólo 11 de los 509 diputados del primer Parlamento democrático en Egipto fueran mujeres. Pero, una vez te habían sumergido en su interior informativo, la realidad era distinta. Descubríamos que esta “noticia” de portada sólo tenía dos meras líneas sin apenas trascendencia en la detallada crónica que exponía el tema del Parlamento. Mucho menos que en la misma portada. Es más: la noticia, publicada en Internacional, no era ni siquiera la principal de esta sección, sino el tema del boicot europeo a Iraq, destacado en portada con un simple y pequeño titular. De la misma manera, el reportaje de Internacional del día 19 tampoco era la pieza principal de la misma sección.

No se puede explotar un aspecto actual sólo “para vender”, y anteponerlo a hechos realmente tratados (independientemente de su importancia). Es anunciar un falso contenido, y no se debería jugar a ser pícaros publicistas en temas de información, ya que no es ni ético ni profesional en lo que a periodismo se refiere. Por lo tanto, vistos sus errores del pasado, no sería tan descabellado pensar que la aparición de esta mujer fuera con segundas intenciones. ¿Por qué no, por ejemplo, la imagen de las cuatro políticas vestidas con americanas y pantalones? No es algo que La Vanguardia haya hecho en demasiadas ocasiones. Sin embargo, con esta otra clase de imágenes sobre mujeres, hemos visto que reinciden, aunque se trate de piezas secundarias del diario o ni siquiera se traten realmente en su interior. Pongamos en portada a las mujeres que realmente sean noticia importante y no la usemos como falso cebo.

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