Análisis de cómo tratan los medios españoles la figura de la mujer, basándonos en artículos de El Mundo, El País y La Vanguardia y en los preceptos de igualdad y justicia defendidos por la FAPE y el Código de Ética Periodística de la UNESCO. No se han analizado los libros de estilo pues no se trata de un estudio sobre la coherencia interna de cada medio sino del panorama periodístico del país.

dissabte, 25 de febrer del 2012

A falta de mujeres, buenas son princesas


El progreso en España lleva un par de siglos llegando a trompicones, entre golpes de estado y cambios de régimen político, y desde la Transición parece haberse finalmente calmado como monarquía constitucional. Pero hay viejas tendencias que no mueren con facilidad. Hojeando el diario El País del 24 de febrero, uno se da cuenta de la poca presencia que tienen las mujeres en sus páginas. Finalmente, al llegar a la página 44 parecemos encontrar una pieza de página entera con protagonistas femeninas. Cuan amargo es el regusto que deja darse cuenta que es una pieza sobre princesas, el estereotipo más básico y mundialmente vendido a los críos de la mujer. 


El artículo, a primera vista, da la impresión de ser un reportaje sobre la siguiente generación de princesas que parece que Europa debe esperar. Pero al comenzar al leerla nos encontramos con que da la nueva del nacimiento de la hija de la princesa de Suecia. Hacia la mitad del cuerpo de la noticia aparece el análisis del panorama inminentemente femenino de la realeza del viejo continente.


A Europa le espera una generación de princesas. En nuestros tiempos ya no existen jerarquías entre humanos por causa de un capricho divino, por lo que es fundamental, para aquello países en que la máxima figura representativa del Estado sigue siendo la familia real, que incluso estas tradiciones heredadas de tiempo pasados más patriarcales se adapten a los mandamientos del progreso y de los nuevos tiempos. Entre ellos: la igualdad de derechos para los dos géneros.


Ingrid de Noruega, Amalia de Holanda, Elisabeth de Bélgica, Leonor de España y la recién nacida de la princesa de Suecia. Son todas menores todavía, pero está previsto que lleven la corona en el futuro. La pieza hace algunas reflexiones sobre la monarquía española, haciendo especial hincapié en el hecho de que España todavía no ha modificado la Constitución para que tanto los hijos varones como mujeres de la familia real puedan aspirar al trono con igualdad de posibilidades.

Uno de los dos destacados reza: “España es el único país en que el varón tiene prevalencia”. Y se nota. El País hace un buen gesto, sin duda, reivindicando el anacronismo de nuestra monarquía. Pero, pese a ello, uno no puede dejar de lamentar que el artículo, de los pocos (poquísimos) del número que traten sobre mujeres, sea sobre las princesas de Europa. Los medios de comunicación, por su tendencia a seguir la agenda política, nos ponen cara a cara con una realidad de nuestro paisaje político: vivimos en un país en que todavía los trajes y corbatas embuten mayormente cuerpos masculinos. 

divendres, 24 de febrer del 2012

¿Discriminación positiva? No, gracias.



La edición impresa de EL MUNDO del pasado domingo 19 de febrero presentaba en portada la noticia La coronación de Rajoy y que ampliaba en la página 4, bajo el titular Rajoy, coronado líder por el 97%. Esta noticia junto a tres más y dos piezas de opinión daban cobertura completa al 17º congreso del PP, hecho destacado en el cintillo. Todo ello supone un amplio despliegue informativo para reafirmar a Rajoy como presidente del gobierno, siguiendo en la línea derechista característica del diario, después de los primeros "estudios" o rumores sobre la pérdida de credibilidad durante el poco tiempo de mandato que lleva.

Ahora bien, entre tanto macho ibérico, la testosterona que desprende la página y corbata protagonista encontramos un pequeño recuadro dedicado a la flor del partido: la 'número dos' del PP, María Dolores de Cospedal. El despiece se titula Sólo una mujer entre los 17 primeros. Este titular se puede interpretar de varias maneras: está reivindicando la presencia femenina en la cúpula política popular, que se rebaja a una mujer; o simplemente denota un hecho, tal cual, así, sin más.

En el texto del despiece se define a Cospedal como "consolidada" y se limita a enumerar los cargos directivos de sus 16 compañeros. A lo largo de la primera y segunda columna de texto de la noticia en sí, se nos presenta la importancia de la número dos del PP, su influencia, su poder, su liderazgo, sus vasallos y una larga lista de los duelos que superó para llegar a estar donde está. Se nos presenta una mujer como ejemplo a seguir, algo que mi compañero Alejo R. Valenzuela ya comentó en la entrada ¿"La mujer en el poder" o "El ama de casa versátil"? Igualdad vs tópicos de inferioridad.

¿Pero realmente Cospedal ha sido escogida por su valor o para adornar? El mismo artículo acaba reafirmando que Marianao Rajoy, como líder, coloca a sus propios peones. Tal vez todos los tejemanejes peperos para incrementar la presencia de mujeres en el gobierno sólo sea una estrategia para mostrar a la ciudadanía su "evolución" en el ámbito de la igualdad y que ya no se considera a la mujer la típica ama de casa. Eso sí, adiós a la interrupción voluntaria del embarazo -aborto- gracias a los hombres y mujeres del PP.

A lo que iba. Si Cospedal no ha sido escogida por sus méritos, ha sido elegida como adorno, para dar color "rosa" a la cúpula "azul". Al menos esto se puede entender entre la lista de nombres masculinos que aparecen en la noticia. El mero titular Sólo una mujer entre los 17 primeros me hace pensar que Cospedal no ha sido escogida por su valía, sino por "ser mujer". Este tipo de discriminación "positiva" no debería aplicarse, ya que lo más importante es que quien ocupe un cargo lo haga porque está cualificado y capacitado para ello, no para simular la incorporación de un colectivo -en este caso la mujer. Si una mujer ha conseguido algo que haya sido por su esfuerzo, igual que si sucede con un hombre, no por representar a un colectivo. Me gustaría pensar que dicho titular pretende avisar del largo camino que queda para llegar a la equidad entre hombres y mujeres en cualquier ámbito, en este caso la política, y que no es un intento de discriminación positiva por tener o no tener pene entre las piernas.

dimecres, 22 de febrer del 2012

¿"La mujer en el poder" o "El ama de casa versátil"? Igualdad vs tópicos de inferioridad




Buenas intenciones, pero los mismos tópicos. Eso desprende el cuádruple reportaje que La Vanguardia publicaba el domingo 19 de febrero en su sección de política. Bajo el común titular "Ellas toman el mando", Carmen del Riego, Juan Carlos Merino y Luiz Izquierdo analizan la faceta más femeninamente personal de María Dolores de Cospedal ("Una vida al sprint"), Soraya Sáenz de Santamaría ("El secreto está en organizarse"), Elena Valenciano ("Todo un carácter en medio del caos") y Soraya Rodríguez ("Un reto en dos minutos y medio"). Cuatro mujeres, dos del Partido Popular y dos del Partido Socialista - por lo que parece dar a entender también que la vida de la mujer trabajadora va más allá de la ideología hoy en día -, protagonistas de la más palpitante actualidad política. Cuatro mujeres trabajadoras, cualificadas y con poder - unas más que otras - y autoridad que, además, tienen su vida personal como cualquier otra mujer del mundo.

Más o menos esa es la idea que refleja la pieza central del reportaje, junto a las cuatro fotografías de las políticas, vestidas con sus americanas y reflejando su imagen de mujeres trabajadoras. Hasta ahí, todo es muy correcto. Por un lado, podría considerarse que en pleno siglo XXI este tema debería estar superado y que no hace falta dedicar todo un reportaje a ver que hay mujeres que combinan trabajo profesional con vida personal. Un tema muy manido, podría decirse incluso. Pero, por otro lado, siendo un reportaje para rellenar las páginas extra del domingo, con la aparente intención de destacar que la mujer tiene más protagonismo que nunca en el mundo político (cosa totalmente cierta) y que son una referencia a seguir por el público femenino, no es tan desacertada ni fuera de lugar su publicación.

Ahora bien, el problema está en el enfoque dado en lo profundo del análisis. Excepto en el caso de Soraya Rodríguez – curiosamente, uno de los escritos por un hombre -, todos hablan de cómo compaginan su vida profesional con sus obligaciones como "madre" y "esposas". La imagen clásica de la mujer que debe cuidar a sus hijos y cumplir en el hogar es la que acaba viniendo a la mente del lector, anteponiéndose a la idea de los estudios realizados y el esfuerzo necesario para llegar adonde han llegado, la cual debería ser la principal y es, quizá, la que más difuminada queda. Especialmente en el caso de Elena Valenciano, donde abulta el feminismo (literalmente dicho en el reportaje) con frases y declaraciones como "el ejercicio de una alta responsabilidad política aún es más complicado para una mujer que para un hombre" o "¡Ya me gustaría poder ir todos los días con un traje chaqueta y poder cambiar sólo la blusa, como hacen los hombres!". Palabras que hacen pensar más bien en uno de los reportajes de antaño sobre la liberación de la mujer que en un moderno reportaje que refleja su actual posición, la igualdad, de la que debería hablar, sin reflejos de inferioridad.


Si se hace un reportaje con la intención de plasmar la importancia de la mujer hoy en día y cómo ha llegado a tan alta posición tras años de discriminación, lo lógico es enfocarlo desde su trayectoria profesional, las dificultades por las que ha pasado para llegar hasta ahí y, como mucho, cómo compagina eso con su vida familiar, no centrándose en que debe cuidar de sus hijos y de que su marido "le ayude", como si no fuera la obligación de éste (otra muestra de la falta de igualdad). Estas ideas son, si se mencionan, para un segundo plano. Más noticioso sería inclusive el hecho de que fuera el hombre político el que hiciera de niñera y la mujer tan sólo le asistiera mientras trabaja fuera, pero ningún reportaje de esa índole ha aparecido todavía en estos diarios. La Vanguardia es un periódico más bien centrista, y en el reportaje trata igual a las mujeres de izquierda y a las de derecha, y trata de quedar bien con la mujer. Muy buenas las intenciones. Pero cae en el error del tópico, de no vender a estas mujeres como lo que dice que la vende: trabajadoras con poder ya obtenido, sino como esposas que tratan de compaginar sus supuestas obligaciones como mujer clásicas e incluso acabar de liberarse de ataduras femeninas como son algunas prendas de ropa. Elementos tópicos y triviales que acaban empañando un reportaje y dejando una sensación que no concuerda con lo que se supone que quiere transmitir. O al menos es eso, una sensación.